Entrecerrando los ojos bajo el sol, una bebida refrescante en la mano, meciéndonos suavemente sobre el agua... no hay mejor manera de relajarse.
Hace algunos años, fue exactamente así como vivimos estos momentos sobre nuestra balsa, el Tutaj. Las mejores experiencias nacieron cuando se reunían las personas adecuadas: horas románticas con esa persona especial, momentos familiares relajantes con niños chapoteando, o reuniones alegres con nuestros mejores amigos. Pasamos muchas horas hermosas así en el lago Balaton, dejándonos llevar sin rumbo, sin estrés.
Pero esa es solo la mitad de la historia. Porque nuestra balsa, que técnica y legalmente se consideraba un catamarán, requería un amarre permanente en un puerto deportivo. Allí nos esperaba, hiciera buen tiempo o mal tiempo. Eso implicaba gastos mensuales y también significaba que teníamos que organizar el transporte de ida y vuelta con remolque (ya que en el lugar, por supuesto, no había suficiente espacio), limpiarla regularmente y regresar puntualmente al puerto... Y antes del invierno venía otro problema: embalar todo bien, asegurarla contra tormentas... ¿Estará todo en orden?
Con BalaFloat, ya nos hemos librado de todas estas preocupaciones. Si hace mal tiempo, simplemente guardamos la plataforma flotante. Pero cuando el sol, el baño o una excursión llaman, la metemos en el coche y buscamos el mejor lugar para ponerla en el agua. Lo que antes nos molestaba – el mismo sitio, el mismo puerto, los mismos gastos – ya es cosa del pasado.
Ahora decidimos con libertad, según nuestro ánimo. Y los momentos hermosos – como rutas deportivas sobre el agua, atardeceres románticos en pareja o reuniones entre amigos – los disfrutamos aún más.